Las Mujeres Mandan

Diversas investigaciones en USA como en Europa, revelan como una mujer controlando la energia libidinal del varon, puede asumir un rol cada vez mas activo y dominante. Este Blog trata sobre estas tecnicas con el objeto de contribuir en su difusion.

enero 16, 2009

Acerca de la Domina que se inicia:


Parte 2 - de 3 -

¿Como lograr que nuestro placer pase a ser su prioridad?



Con el fin de ir predisponiendolo a que me sirviera oralmente, en cierto momento saque el tema que tenia una inflamacion, le hable de las dificultades ginecológicas que tenemos las mujeres, que cuando tenemos pequeños tropiezos con nuestra salud, no se trataba de un invento nuestro, sino que era un hecho bien real. Le habia dicho esto por si notaba que el comenzaba a protestar o preguntaba de mas, le contestaba siempre que "son asuntos de mujeres" o que "los hombres no entienden de esas cosas", etc.


La inmensa gran mayoría de los hombres se detiene ahi y no osa preguntar o indagar mas, les basta con este tipo de respuestas dogmáticas que las mujeres siempre solemos sacar de la galera como una hechicera habilidosa.


Así que una vez que lo había convencido de este tema, de mis dolores menstruales, lo iba llevando a que me complaciera con un buen cunnilingus y cuando venia el sexo convencional por penetración, le armaba un teleteatro en que ponía caras de gran dolor y molestias genitales. Ya solo con ello, bastaba para aducir que tenía inflamada esa zona y que no podía seguir así como si nada, porque el sexo por penetración me podía ocasionar mayores problemas debido a esta cuestión de mi hiper-sensibilidad. Además me iba al baño sola y hacia como que me ponía una pomada o algo y que el viera mi dedo con algún ungüento para hacerlo mas creíble.




Esto solo bastaba para lograr eliminar el sexo "normal" de nuestras vidas, es decir, a veces volvíamos a probar, dada su insistencia, con el sexo común, pero de nuevo yo fingía gran molestia, incluso, apropósito, intentaba hacer como que yo era de la idea de continuar con el coito, pero mientras teníamos relaciones, ponía gestos de dolor, así que debido a mi insistencia en seguir, le hacia sentir culpa a el con mis quejidos y detenciones seguidas, hacia como que e nuevo quería seguir "para complacerlo" a el, pero ahi el empezaba a sentir esta culpa mas y mas y debido a tantas interrupciones de mi parte, se volvía un coitus interruptus, propiamente dicho.

Ahi aprovechaba para pedirle que me diera sexo oral para que me ayudara a calmar los ardores de la penetración. Después lógicamente lo halagaba diciéndole lo bien que me la chupaba y lo feliz que me hacia, que me estaba ayudando mucho con mi problema de mujer, que que iba a hacer yo sin un marido tan dedicado. Entonces le daba mimos y abrazos, le acariciaba la cabeza y al ratito le decía que estaba muy agotada...

Recuerdo que así transforme, de a poco, el tema en rutina. El sexo oral paso así a ser la prioridad y el principal sexo en la pareja. Así, paulatinamente, lo fui llevando a que aceptara esta realidad. Y como bien dices, si no lo dejaba acabar o le demoraba sus orgasmos por mas tiempo, unas dos o tres semanas, el se volvía mas deseoso por atenderme y que yo pasaba a ser su prioridad. Además, con cualquier excusa, le decía que me excitaba mucho masajearle su pene y testículos y que ese era un derecho que toda mujer tiene con su marido.





Con esta excusa, le daba largas sesiones de masajes peneanos, varias veces al día, incluso atándolo a la cama, no con una soga o cadena ni nada que desentonara con la idea de que era todo un juego amoroso, sino que solia usar un pañuelo de seda o algunas de mis pantys, para crear una atmósfera muy erótica y de cierta dependencia de el hacia mi voluntad y mientras le restregaba mi cuerpo por su pene y toda su piel, lo estimulaba con masajes.

Tambien le daba como tarea que el se auto estimulara, pero siempre en mi presencia y bajo mi supervicion. La idea era que el aprendiera cuando detenerse y no que su cabeza (la que tiene entre sus piernas) dirigiera sus actos. Siempre la idea es parar a tiempo, que no llegue al orgasmo, porque asi podremos continuar con el entrenamiento en su fase mas sutil: su psiquis. Alli es donde se libra el verdadero campo de batalla entre sus deseos por someterse a nosotras y su impetu de rebelarse.




- Continua en PARTE 3 (y ultima de esta nota) -

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